EL SALARIO MINIMO GENERAL JUSTO Y PERFECTO©

$ 80.00 MXN POR HORA©

El SMG perfecto debe ser de $ 80.00 mxn por hora; $ 17,920.00 mensuales y libres porque es SMG.

Se debe ajustar la tabla de retención de impuestos de SYS que empiece a partir $ 17,920.01  y gradual no como la actual que  es sumamente desproporcionada tanto que hace que quienes ganen un poco más del mínimo reciben menos que los contribuyentes que reciben salario mínimo.

El salario mínimo y la paradoja fiscal: cuando ganar más significa recibir menos.

El SMG perfecto debe ser de $80.00 MXN por hora; $17,920.00 mensuales y libres porque es SMG.

La discusión sobre el salario mínimo suele concentrarse en una pregunta aparentemente sencilla: ¿cuánto debe ganar una persona para vivir dignamente? Sin embargo, existe una segunda pregunta que pocas veces se coloca en el centro del debate: ¿qué ocurre cuando una persona que gana un poco más del salario mínimo termina recibiendo menos dinero disponible que quien percibe el salario mínimo?

Ahí es donde el problema deja de ser exclusivamente laboral y se convierte en un asunto de política fiscal.

La propuesta parte de una premisa concreta: establecer un Salario Mínimo General (SMG) de $80.00 pesos por hora, equivalente a $17,920.00 pesos mensuales, considerando una jornada de 8 horas diarias durante 28 días.

La segunda parte de la propuesta es igualmente importante: ese monto debe ser libre de impuestos por tratarse del salario mínimo.

Pero el verdadero punto de discusión aparece inmediatamente después.

El problema no está solamente en cuánto se gana, sino en cuánto se conserva

Un incremento salarial debería representar una mejora real para el trabajador. Parece lógico: si una persona aumenta sus ingresos, debería disponer de una mayor cantidad de dinero al final del periodo.

Sin embargo, cuando las tablas de retención fiscal generan saltos desproporcionados, puede producirse un fenómeno perverso: el trabajador que obtiene un ingreso ligeramente superior al mínimo puede terminar con un ingreso disponible menor, o con una diferencia tan pequeña que el esfuerzo adicional prácticamente deja de tener sentido.

Esto genera una distorsión particularmente delicada.

Porque el trabajador no observa únicamente su salario nominal.

Observa lo que llega a su bolsillo.

Y si la diferencia entre ganar $17,920 y ganar una cantidad superior se reduce drásticamente después de impuestos, el mensaje económico que recibe es equivocado: “ganar más no necesariamente significa vivir mejor”.

Una tabla de retención no debería castigar el progreso

La propuesta plantea que la tabla de retención de impuestos de SYS —tal como se plantea en este análisis— debería comenzar a partir de $17,920.01, y hacerlo de manera gradual.

La palabra clave es precisamente gradualidad.

No se trata de eliminar la contribución de quienes ganan más. Se trata de evitar que exista un salto fiscal que provoque una pérdida desproporcionada del ingreso disponible.

Un sistema fiscal sano debería funcionar bajo una lógica sencilla:

quien gana más, paga proporcionalmente más, pero nunca debe terminar con menos ingreso disponible por el simple hecho de haber superado ligeramente el salario mínimo.

La diferencia entre ambas situaciones es fundamental.

Una cosa es progresividad fiscal.

Otra muy distinta es generar un incentivo económico para permanecer debajo de determinado umbral.

El peligro de crear una “trampa salarial”

Cuando una persona descubre que aceptar una promoción, trabajar horas adicionales, adquirir nuevas responsabilidades o cambiar de puesto puede significar una reducción importante de su ingreso neto, aparece lo que podríamos llamar una trampa salarial.

El trabajador comienza a preguntarse:

¿Para qué voy a ganar más si al final voy a recibir menos?

Y esa pregunta no solamente afecta al trabajador.

También afecta a las empresas.

Una organización necesita que sus empleados quieran crecer, asumir responsabilidades y desarrollar nuevas capacidades. Si la estructura fiscal hace que determinados incrementos salariales pierdan atractivo, se crea un obstáculo adicional para la movilidad laboral.

El resultado puede ser una economía donde aumentar el ingreso bruto no necesariamente se traduce en aumentar el bienestar.

$17,920 debe ser un piso, no una barrera

La propuesta de establecer el SMG en $80.00 pesos por hora tiene sentido dentro de una lógica muy concreta: el salario mínimo debe funcionar como un piso de protección, no como una frontera que genere distorsiones.

Si $17,920 representa el ingreso mínimo mensual libre, entonces cualquier cantidad superior debería representar una mejora progresiva.

De ahí la importancia de que la tabla de retención comience en $17,920.01, y que el incremento de la carga fiscal sea gradual.

El trabajador que gana $18,000 debería ganar más que quien gana $17,920.

El trabajador que gana $20,000 debería ganar más que quien gana $18,000.

Y quien gana $25,000 debería tener un ingreso disponible superior al de quien gana $20,000.

Parece una obviedad.

Pero precisamente las obviedades son las que deben protegerse cuando se diseñan políticas públicas.

El verdadero objetivo: que trabajar más siempre valga la pena

La discusión sobre impuestos y salario mínimo no debería reducirse a cuánto recauda el Estado.

También debería preguntarse qué incentivos está creando el sistema.

Un sistema fiscal bien diseñado debe estimular la productividad, la capacitación, la promoción laboral y la generación de mayores ingresos.

Si una persona mejora sus habilidades y consigue un aumento, el sistema debería acompañar ese esfuerzo.

No castigarlo.

Por eso, la propuesta de un SMG de $80.00 por hora, equivalente a $17,920.00 mensuales y libres por corresponder al salario mínimo, debe complementarse necesariamente con una revisión profunda de las tablas de retención.

No basta con elevar el salario mínimo.

Hay que garantizar que el aumento sea real en el bolsillo del trabajador.

La pregunta que México debería hacerse

Más allá de las cifras, existe una pregunta de fondo:

¿Queremos un sistema que premie el esfuerzo o uno que castigue el siguiente escalón salarial?

Si el objetivo es mejorar el nivel de vida de los trabajadores, entonces el salario mínimo debe establecer un punto de partida digno y la estructura fiscal debe permitir que, a partir de ese punto, cada incremento salarial represente una mejora real.

La propuesta es sencilla en su concepto:

$80.00 pesos por hora.
$17,920.00 pesos mensuales.
Libres por tratarse del SMG.
Y una tabla de retención que comience en $17,920.01 y avance gradualmente.

Porque el trabajador que decide ganar más, nunca debería descubrir que su esfuerzo terminó costándole dinero.

La progresividad fiscal puede ser una herramienta de justicia.

Pero cuando está mal diseñada, puede convertirse en una barrera al crecimiento.

Y un país que quiere elevar el ingreso de sus trabajadores no debería construir barreras precisamente en el momento en que esos trabajadores intentan avanzar.

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