Billar y Emprendimiento®

Por huggo romerom™

Finalizó el Mes de Mayo, y empezaré varios emprendimientos  uno relacionado con la ‘fast food’; otro con la ‘intelligente kleidung’; y en ‘stand by’ uno de relación directa con el ‘servicio de Gestión Documental y Tramitación Inteligente’.

La relación con el billar es porque siempre que lo practico tengo una idea de negocio o emprendimiento, es algo mágico, de hecho el billar es un emprendimiento en sí ¿quién pensaría en sus inicios que este juego se haría tan famoso y practicado?… A mediados del siglo XV cuando se cambió del jardín a la mesa; o cuando se inventó la punta de cuero para el taco en el siglo XVII; la implementación de las troneras en 1717; o la implementación de las reglas modernas en el siglo XIX; sea con 16, 22 0 3 bolas; sea como sea y juegues el formato que sea cada vez tiene más adeptos, ahora hasta familias enteras lo practican.

Jugar billar es no solo golpear las bolas con el taco, es  pensar los siguientes tiros antes de hacer el primero, es saber dar la fuerza y efecto necesarios para ir acomodando el siguiente movimiento, es igual que en los negocios, con la salvedad de que en el billar en caso de fallar o perder solo se pierde el juego y no una inversión y puedes intentar una y otra y otra vez como en los emprendimientos hasta acertar.

Y quizá ahí esté la lección más dura y más útil para cualquier emprendedor: la mesa nunca queda acomodada a favor de uno. Hay tiros incómodos, rebotes inesperados y momentos donde la jugada brillante termina en tronera equivocada. En la calle, en los negocios y en la vida pasa igual. El talento ayuda, pero la lectura de la mesa vale más. Ver el panorama completo antes de mover la primera bola es lo que separa al que juega por impulso del que construye una estrategia.

Emprender no es romantizar el riesgo; es aprender a administrarlo. Es aceptar que habrá días donde el flujo de efectivo pesa más que la inspiración y noches donde la idea parece enorme pero el capital es pequeño. Ahí es donde entra la filosofía urbana del emprendedor: moverse, ajustar, recalcular y volver a tirar. Porque el mercado no premia al que presume, premia al que permanece.

Por eso, mientras unos ven una mesa verde y unas bolas numeradas, otros vemos un laboratorio de decisiones. Cada tiro enseña algo sobre timing, paciencia, visión y ejecución. Y al final, tanto en el billar como en los negocios, la verdadera victoria no es meter una bola espectacular; es dejar la siguiente jugada preparada. El éxito rara vez llega de un solo golpe. Se construye tiro por tiro, cliente por cliente, error por error, hasta que un día la mesa empieza a jugar a tu favor porque aprendiste a pensar antes de golpear.

Y cuando eso sucede, ya no estás jugando solo un partido: estás construyendo una trayectoria.

Imagen utilizada solo como contexto del artículo; todos los derechos son de sus creadores originales

Jaque Mate en la tronera de la esquina izquierda…

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