Ajuste Semestral©

Por huggo romerom™

Mayo se está largando del calendario como manager expulsado en la novena entrada, y por primera vez en mi vida hice algo que siempre me pareció sospechoso, casi de gente organizada: propósitos de inicio de año.

Sí, yo. El mismo que durante años creyó que planear era una forma elegante de decepcionarte a plazos.

Pero aquí estamos.

Y lo más raro de todo no es haber hecho una lista de proyectos. Lo verdaderamente extraño es ir midiendo el avance como comentarista deportivo frustrado revisando estadísticas de media temporada.

El marcador al cierre de mayo queda así:

De 10 proyectos posibles:

  • 2 terminados.
  • 3 entre el 40 y 50 %.
  • 3 en preproducción.
  • 2 apenas calentando en la banca.

Si esto fuera béisbol, dirían que ando bateando arriba de .500 y ya habría analistas de ESPN inventando teorías sobre “el regreso inesperado del veterano”.

Porque sí… regresar al ruedo después de 10 años no es precisamente una entrada triunfal con fuegos artificiales y música épica. Más bien es como volver al gimnasio después de una década de tacos, desvelos y malas decisiones financieras: el cuerpo truena, la mente duda y el algoritmo ya ni te reconoce.

Pero hay algo profundamente adictivo en volver a sentir movimiento.

Volver a producir.

Volver a discutir ideas con gente joven que trae el cerebro conectado en fibra óptica mientras uno todavía anda cargando experiencias en USB pirata de los 2000.

Y honestamente, ha sido gratificante.

Reinsertarte en un entorno laboral actual ya es una prueba de resistencia mental; hacerlo además desde un entorno jurídico, después de terminar una nueva carrera en abril de 2026, convierte todo esto en una especie de reboot existencial con café barato y estrés premium.

Porque estudiar Derecho no solamente te enseña leyes; también te enseña que en este país todo mundo opina como abogado hasta que le toca pagar uno.

Y entre códigos, proyectos, ideas, reuniones, cansancio y esa bonita costumbre adulta de sobrevivir mientras construyes algo, empiezo a entender algo importante:

Los emprendimientos integrales tienen mucho más sentido que los exclusivamente económicos o sociales.

Porque cuando un proyecto solamente busca dinero, termina vacío.
Y cuando solamente busca “impacto social”, muchas veces termina quebrado.

El verdadero reto está en mezclar ambos mundos sin convertirte en gurú de LinkedIn ni en vendedor de humo motivacional que habla de “romper paradigmas” mientras debe tres tarjetas de crédito.

Y ahí voy.

Mitad avance.
Mitad caos.
Mitad reconstrucción personal.

Que sí, matemáticamente ya sé que eso da más de cien por ciento, pero así funcionan las segundas vueltas de la vida.

Desordenadas.
Imperfectas.
Pero extrañamente emocionantes.

Hoy siento que el avance general ronda el 50 % del total de proyectos, y eso, analógicamente hablando, es un porcentaje de bateo bastante respetable para alguien que estuvo fuera del diamante durante una década.

Porque regresar nunca es elegante.

Pero quedarse fuera para siempre sí sería una derrota.

Jaque Mate a Mayo 2026.

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