Efecto Trump-Milei provocan suba la izquierda en EU y en Brasil

Donald Trump ha contribuido a un giro importante en el panorama político latinoamericano, hoy marcado por la polarización y por avances de la izquierda. En muchos países, la izquierda —que durante décadas quedó relegada— volvió a ser un punto de referencia central, enarbolando banderas de soberanía nacional, cuando no de antiimperialismo.

Las extravagancias de Trump —como renombrar el Golfo de México, el uso de los aranceles como arma y las acciones militares agresivas en el Caribe, el Pacífico y Medio Oriente revitalizaron a los gobiernos socialistas y a la izquierda en general. América Latina reaccionó a la invocación trumpista de la Doctrina Monroe con un auge del sentimiento nacionalista, manifestaciones masivas y denuncias de figuras políticas de casi todo el espectro, incluso algunas de centroderecha.

Mientras Estados Unidos aparece cada vez más como un hegemón poco confiable y en declive, China busca posicionarse como defensora de la soberanía nacional y voz de la sensatez en materia de comercio e inversión internacionales.

Los países latinoamericanos atraviesan escenarios muy distintos, pero con un resultado similar: el fortalecimiento de la izquierda y, en algunos casos, el debilitamiento de la derecha. Un tipo de caso se ve tanto en Brasil como en México, donde Lula y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum combinaron firmeza con discreción, en contraste con la retórica más confrontativa de Petro.

Ese «internacionalismo» de derecha tiene aún menos probabilidades de prosperar en América Latina. Mientras en Estados Unidos Trump explota el patriotismo —o una versión distorsionada de él—, en América Latina el nacionalismo y el apoyo a Trump son términos incompatibles, en particular cuando se trata de aranceles, inmigración, amenazas de invasión militar y la reivindicación de la Doctrina Monroe.

En Estados Unidos, Trump juega para su base fanática mientras que su popularidad cae de manera sostenida. En América Latina ocurre lo mismo, con la diferencia de que su imagen difícilmente podría ser más baja de lo que ya es.

En Argentina, Trump salió en auxilio de la derecha apoyando el triunfo de Javier Milei, con un rescate financiero de 40 mil millones de dólares para la economía argentina.

Esta convergencia en torno a la necesidad de enfrentar las amenazas y acciones de Trump abre una oportunidad para que progresistas y socialistas del continente se unan. El Foro de Sao Paulo —un espacio que reúne a más de cien organizaciones de izquierda latinoamericana y que Lula ayudó a fundar en 1990— retomó ese llamado.

Si el poderoso influjo de Donald Trump ha promovido el ascenso de las ultraderechas en América Latina, en los Estados Unidos se está produciendo un fenómeno inverso, considerado por el New York Times, como uno de los principales acontecimientos políticos del año.

El segundo mandato de Trump, a partir de enero de 2025, pareció enterrar las chances de cualquier expresión política de la izquierda. Sin embargo, el triunfo del demócrata Zohran Mamdani como nuevo alcalde de Nueva York, se convirtió en un verdadero hito político para la izquierda.

Con una propuesta política basado en el control a los precios de los alquileres, la defensa de la salud universal, el abaratamiento del transporte público y la protección a los trabajadores migrantes en contra del hostigamiento policial y las deportaciones, Mamdani venció ampliamente a su rival, el ex alcalde Andrew Cuomo quien, como candidato del establishment, no sólo estuvo respaldado por la cúpula demócrata sino también por el propio presidente Trump.

El auge de la izquierda no tiene precedentes en la historia estadounidense, lo que actualmente se percibe en el triunfo de los socialistas en las primarias demócratas que se llevan adelante en distintas circunscripciones para la confección de las listas electorales que competirán contra los republicanos por diversos cargos legislativos en el próximo mes de noviembre.

Desde entonces, los éxitos de la izquierda han sido cada vez más numerosos. En este sentido, una de las victorias más resonantes fue la de Darializa Ávila Chevalier: una estudiante de doctorado que asumió la candidatura por el distrito 13 de Nueva York, que venció a Adriano Espaillat, un veterano congresista que gastó millones de dólares más que ella.

Considerado como un fenómeno urbano, con su base en Nueva York y con amplia presencia en otras ciudades como Los Ángeles y Washington DC., la corriente de izquierda ha experimentado un veloz crecimiento a nivel nacional: si en 2015 tenía una membresía de casi 6 mil miembros, para febrero de 2026 se contabilizaban cerca de 100 mil adherentes en todo el país, con más de 250 activistas ocupando cargos públicos electos en 40 estados. Pese a que se trata de un fenómeno originado en la Costa Este, hoy tiene pleno desarrollo en estados como California, Texas y Misuri.

La izquierda y las ideas socialdemócratas en Estados Unidos muestran un crecimiento notable, impulsadas por el descontento juvenil ante la crisis de vivienda, el alto costo de la vida y la precariedad laboral. Alrededor del 62% de los jóvenes entre 18 y 29 años ven de forma positiva el socialismo debido a la falta de estabilidad económica frente a generaciones pasadas.

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