Ya aplican en el Reino Unido inyección de inmunoterapia para 15 tipos de cáncer

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) comenzó a aplicar una nueva forma de administrar pembrolizumab, uno de los medicamentos de inmunoterapia más usados contra el cáncer.

Este tratamiento se aplicaba por vía intravenosa, un proceso que podía tomar entre 30 minutos y dos horas, dependiendo del paciente y del centro médico, y la nueva versión se aplica mediante una simple inyección bajo la piel, similar a una vacuna, proceso completo que toma entre uno y cinco minutos.

El medicamento ayuda al sistema inmunológico del propio paciente a identificar y atacar las células cancerígenas, y está aprobado para 15 tipos distintos de cáncer: pulmón, mama, piel, vejiga, esófago, cuello uterino, colorrectal, gástrico, endometrio, vías biliares y vesícula, cabeza, cuello, riñón y vías urinarias, incluyendo melanoma.

Más allá de la comodidad, este cambio tiene un impacto real en la capacidad del sistema de salud: al reducir drásticamente el tiempo por paciente, los hospitales pueden atender a más personas cada día con el mismo personal y los mismos recursos.

El profesor Peter Johnson, director clínico nacional de oncología del NHS de Inglaterra, declaró: “La inmunoterapia ya ha supuesto un gran avance para muchos pacientes con cáncer del NHS, y poder ofrecerla como una inyección en cuestión de minutos significa que podemos hacer que el proceso sea mucho más cómodo.

“Este tratamiento se utiliza para 15 tipos diferentes de la enfermedad, por lo que liberará miles de valiosos recursos del tiempo de los médicos cada año, lo que permitirá a los equipos tratar a aún más pacientes y ayudará a aumentar la capacidad hospitalaria”.

CIENTÍFICO NIGERIANO DESARROLLA GAFAS QUE AYUDAN A “VER” EL CÁNCER EN CIRUGÍAS

El científico de origen nigeriano Samuel Achilefu desarrolló una tecnología que utiliza fluorescencia en el infrarrojo cercano para resaltar tejido tumoral y ayudar a los cirujanos a distinguirlo del tejido sano durante una operación.

El sistema emplea un agente fluorescente y unas gafas equipadas con tecnología capaz de detectar una señal que nuestros ojos normalmente no pueden ver. Esa información se transforma en una imagen visible para el cirujano, haciendo que las zonas marcadas parezcan “brillar”.

La tecnología llegó al quirófano por primera vez en febrero de 2014, durante una operación de cáncer de mama realizada en el Siteman Cancer Center de Washington University, en San Luis Misuri.

Pero Achilefu y sus colaboradores siguieron trabajando. En 2024 se publicó FAR-Pi, una versión experimental más sencilla y económica construida con componentes comerciales, piezas impresas en 3D y tecnología Raspberry Pi. El objetivo es reducir el costo de este tipo de sistemas y facilitar, en el futuro, su acceso en lugares con menos recursos.

Las gafas no curan el cáncer ni garantizan detectar absolutamente todas las células malignas. Funcionan como una herramienta de imagen para ayudar al cirujano a identificar tejido sospechoso que podría ser difícil de distinguir únicamente mediante la vista y el tacto.

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