¡¡NO ES VIRAJE A LA DERECHA, ES POLARIZACIÓN!!

Dentro de la prisión del colonialismo, donde conviven la izquierda y derecha

Benjamín Castro

Como se ve en los resultados electorales recientes en Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia, en donde han sido mínimas las diferencias en los números de votos, las poblaciones se encuentran divididas en dos sectores: Uno popular o grupos sociales a los que los gobiernos progresistas han REDISTRIBUIDO parte de los recursos nacionales por la vía de programas sociales como pensiones, becas, servicios médicos gratuitos, alimentos a bajo precio, construcción de vivienda popular, empleos en empresas públicas, subsidios a los servicios, etc., y por el otro lado, las minorías y la pequeña clase media beneficiaria del modelo de saqueo del llamado “sector exportador” y de las trasnacionales que saquean al país y operan dentro de sus territorios. Un sector que en la “era Trump” ha visto incrementada su influencia por la vía del apoyo de las agencias de inteligencia de EU, Inglaterra e Israel, así como las “big tech” y su dominio en las redes sociales con herramientas como la IA, etc., con las que se puede imponer una “percepción de la realidad” a amplios sectores.
Todo este genera y mantiene el “péndulo” político que ha prevalecido en America Latina por más de un siglo. Llega un gobierno progresista y hace redistribución de la riqueza vía esos programas sociales, pero dentro de los límites “estrechez financiera” que impone el sistema colonial, en donde como país exportador de materias primas (naranjas para importar jugo de naranja, decía AMLO) y que, por las llamadas “condiciones de intercambio”, sale perdiendo y está condenado a la pobreza eterna y la escasez de recursos financieros para lograr el verdadero desarrollo.

Esto después de un tiempo genera descontento y desconfianza entre la población y en sus propias bases. La derecha lo aprovecha y regresa al poder por la vía electoral o, cuando puede, por un golpe de estado, solo para hacer lo contrario y desata las grandes movilizaciones populares en su contra, que ahora, en la situación límite en que están los países tras decadas de saqueo, pueden causar una guerra civil! Desredistribuir la riqueza, suprimir esos programas sociales e imponer los sacrificios, vía alza de precios, devaluaciones, despidos masivos etc. Como lo dijo alguna vez el presidente Inacio Lula, de Brasil, su gobierno pudo lograr, por la vía de los programas sociales, “la inclusión, pero no el desarrollo”. Lula incluso creo una clase media que no existía en base a esos programas, pero luego llegó Bolsonaro a desmantelar todo. Igual hizo el sucesor de Dilma Rousseff quien fue destituida por financiar uno de esos programas sociales.
Para escapar de la presión colonialista vigilada por el carcelero llamado FMI, America Latina necesita nuevos aliados, incorporarse al nuevo sistema financiero en ciernes en el Sur Global y darle impulso a su industrialización y desarrollo. Eso no lo harán, por supuesto, los gobiernos de la derecha. Será un proceso largo, un plan a varias décadas, con mucha inteligencia y audacia como en la película “Sueño de Fuga” de 1994, con Tim Robbins y Morgan Freeman, pero se tiene que iniciar ya!

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