EN RIESGO LA INDEPENDENCIA DE LA UANL Y EL.BALANCE DE PODER EN NUEVO LEÓN

Mario Alberto Palacios

SOBRE LA MARCHA

Hace más de dos años escribí sobre el riesgo de que la Universidad Autónoma de Nuevo León se convertiría en un campo de batalla político, en el cual el gobernador Samuel García intentaría, por sobre todo marco legal, querer controlar a la institución e imponer a un títere como rector para que cumpliera sus caprichos.
Me llovieron críticas de compañeros y compañeras periodistas que me dijeron desde alucinado, como carente de capacidad de análisis y ajeno a la vida universitaria.
La mayoría de ellos afirmaron que el rector, el doctor Santos Guzmán López, quien consiguió la reelección al cargo, estaba muy fuerte y era inamovible. Que no había signos de cambios y era inamovible.
El mayor éxito para un analista es también su peor castigo, como los ciclopes, condenados a ver con su único ojo la visión de su muerte tras tener el don de la clarividencia.
Ahora, lamentablemente como lo escribí y conversé, Santos Guzmán está bajo asedio de un ataque orquestado desde el Palacio de Cantera, viviendo quizás sus últimas semanas como rector de la UANL.
El discurso de este viernes en el aniversario 55 de la autonomía, lograda a sangre y dolor por alumnos y maestros, y la renuncia de un gobernador, el priista Eduardo Elizondo, fue pronunciado solo para curarse en salud, ya que precisamente, para la Secretaría de Salud es a la que va emigrar dentro de pocas semanas, amenazado, chantajeado, sobornando y comprado por Samuel García, el gobernador que quiere imponer a un incondicional, socio y amigo al frente de la Máxima Casa de Estudios.
El golpe se planificó desde hace dos años con la llegada a la Facultad de Derecho de Mario Garza Castillo.
Y Santos Guzmán lo aceptó y convalidó. Aunque ahora lo niegue.
Después se dio la salida de Paura, el reacomodo de secretarías y de direcciones de facultades y preparatorias, donde todos los designados están alineados con quienes, al estilo de Juego de Tronos, pero más a El Padrino y las conspiraciones de la CIA y El Vaticano, se posicionaron para el asalto al Poder Universitario.
Más que un llamado a defender la autonomía universitaria, un mito porque esta siempre ha estado supeditada a intereses políticos y empresariales, partiendo de Palacio de Gobierno y coincidiendo con los de empresarios e industriales multimillonarios, para tratar de aparentar un intento de rebeldía y de lucha ante decisiones ya tomadas al margen de la mayoría de los universitarios, principalmente los alumnos ajenos, apáticos y desvinculados de las luchas sociales de generaciones anteriores.
El daño ya está hecho.
Ah. La lucha por el control de la Universidad Autónoma de Nuevo León se da por intereses ajenos a la academia y la educación.
Tiene dos poderosos ejes de interes para el gobernador emecista. Ambos son de suma prioridad para su proyecto personal y político mas allá de cuando deje el Poder Ejecutivo.

  1. El millonario presupuesto que maneja la UANL, tanto por partidas presupuestales federales como estatales que cada año le llegan, aunado a los ingresos propios de facultades y preparatorias, cafeterías, los fondos captados por servicios prestados a empresas y gobiernos y ciudadanos, los sorteos, e infinidad de entradas económicas que bien rondan este 2026 casi 14 mil millones de pesos.
    Cualquier despacho fiscal y facturero como son los del gobernador, su padre y familiares, amigos y socios ambicionaría tener la capacidad de manejar esos fondos a discreción y con múltiples ganancias.
  2. Una comunidad estudiantil y académica de más de 200 mil jóvenes y miles de empleados y maestros representa un factor de poder político sustancial para inclinar la balanza electoral en el 2027.
    Quien pueda incidir desde la Rectoria en el control de grupos estudiantiles, en el sindicato universitario y en las miles de familias que se benefician económicamente de tener un pariente en la nómina universitaria, tendrá en sus manos una moneda de oro canjeable, vendible pues, para cualquier candidato o candidata a la gubernatura, alcaldías y diputaciones locales y federales.
    En las próximas semanas no solo está en juego la autonomía universitaria. También parte del balance del poder político en el estado y el noreste de México.

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