Investigadores de la Universidad Texas A&M desarrollaron un aerosol nasal para frenar el envejecimiento del cerebro y evitar enfermedades como la demencia y el Parkinson.
El equipo, dirigido por el Dr. Ashok Shetty junto a los investigadores Madhu Leelavathi Narayana y Maheedhar Kodali, desarrolló un aerosol basado en vesículas extracelulares (EV), diminutas partículas biológicas derivadas de células madre que actúan como vehículos de comunicación y transporte entre células dentro del organismo.
Su carga son microARN, moléculas capaces de regular procesos genéticos y de señalización en el cerebro, que, según Narayana, “actúan como reguladores principales” de múltiples vías celulares.
Los resultados, publicados en la revista Journal of Extracellular Vesicles, son prometedores. Con apenas dos dosis, el tratamiento se asoció con una reducción notable de la inflamación cerebral, una mejora en el funcionamiento de las mitocondrias –responsables de la producción de energía celular– y un refuerzo del rendimiento de la memoria.
Además, los cambios se observaron en un plazo relativamente corto y se mantuvieron durante un periodo prolongado tras el tratamiento.
Las pruebas de comportamiento se realizaron en ratones de laboratorio de 18 meses –equivalentes aproximadamente a un humano de 60 años, según el estudio–, donde se confirmaron los hallazgos. Aun así, los resultados todavía deben validarse en humanos.

Los animales tratados mostraron una clara mejora: tenían mayor capacidad para orientarse en su entorno, reconocían estímulos conocidos y respondían con más agilidad ante situaciones nuevas en comparación con el grupo de control. Además, los efectos se observaron por igual en machos y hembras, algo poco habitual en investigación biomédica. “Es universal”, afirmó Shetty.
La necesidad de avanzar en este tipo de investigaciones es clara. Según Alzheimer’s Disease International, alrededor de 69,2 millones de personas en el mundo viven con demencia, una cifra que podría aumentar a 82 millones en 2030 y alcanzar los 152 millones en 2050. En Europa, los casos pasarían de 12,71 millones en 2020 a 21,64 millones en 2050; en Latinoamérica, de 6,41 a 20,55 millones en el mismo periodo.
“Nuestro objetivo es un envejecimiento cerebral satisfactorio: mantener a las personas activas, alertas y conectadas. No solo vivir más tiempo, sino vivir de forma más inteligente y saludable”, resumió Shetty.
El equipo ya ha solicitado una patente en Estados Unidos y se prepara para avanzar hacia ensayos en humanos. El camino es largo, pero los resultados abren la posibilidad –aún por confirmar– de no solo frenar, sino quizá revertir algunos aspectos del envejecimiento cerebral.












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