‘El tiempo pone a cada quien en su lugar’©

Por cpa  y  lic. huggo romero mora™

En 2017 dije algo que muchos consideraron una locura, una necedad o una batalla perdida. Mientras cientos de jubilados eran rodeados por abogados amañados, falsos líderes de grupos y pseudo líderes sindicales que hablaban como dueños del destino ajeno, yo sostenía algo muy simple: ese dinero tiene dueño. Y el dueño no era el gobierno, no era el sindicato, no era el despacho de abogados oportunistas, ni tampoco los coyotes que se alimentaban del miedo y la desesperación de la gente. El dueño siempre fue el jubilado.

En aquel tiempo todavía no estudiaba leyes. No tenía títulos, no tenía tecnicismos jurídicos ni discursos rebuscados. Pero tenía algo más importante: sentido de justicia. Y cuando uno entiende la diferencia entre lo correcto y el abuso, muchas veces puede ver más claro que quienes presumen años dentro de estructuras podridas.

Recuerdo perfectamente cómo convencían a miles de personas de firmar “lo que les quisieran dar”. Les decían que su dinero jamás sería recuperado. Que pelear era inútil. Que aceptar migajas era mejor que exigir lo que legítimamente les pertenecía. Utilizaban el miedo como herramienta y la desinformación como negocio.

Muchos jubilados terminaron derrotados antes siquiera de comenzar a luchar, no porque la ley estuviera en su contra, sino porque había toda una red de intereses viviendo de la resignación colectiva. Los mismos de siempre: sindicatos convertidos en agencias de control, asesores disfrazados de defensores y coyotes jurídicos cobrando por administrar derrotas anticipadas.

Pero yo jamás acepté eso.

Y se los dije una y otra vez:

“Ese dinero tiene dueño: USTED. Y legalmente deben regresárselo.”

Hoy, los años me dieron la razón. El tiempo me dio la razón. Y las leyes también.

La reciente resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación confirma precisamente lo que muchos negaban: los recursos de los jubilados deben ser devueltos a quien legítimamente pertenecen. El criterio fortalece la protección de los ahorros y derechos de los trabajadores pensionados frente a interpretaciones injustas y abusivas.

https://www.cronista.com/mexico/actualidad-mx/la-suprema-corte-de-justicia-fallo-a-favor-de-los-jubilados-y-ahora-el-imss-debera-devolver-el-dinero-a-la-cuenta-del-beneficiario

Y aquí es donde ocurre algo incómodo para muchos: los que se burlaban estaban equivocados. Los que pedían conformarse estaban equivocados. Los que se asumían “líderes” y terminaron funcionando como administradores de la resignación colectiva estaban equivocados.

Porque la justicia tarda, pero cuando llega, desnuda a todos.

Desnuda al abogado que lucró con el miedo.

Desnuda al sindicato que prefirió la comodidad política antes que defender a su gente.

Desnuda al falso representante que hablaba en nombre de los jubilados mientras negociaba silencios y derrotas.

Hoy ya no hablo solamente desde la intuición moral. Hoy hablo también desde el Derecho. Después de terminar la carrera entiendo todavía con más claridad que la ley jamás debió utilizarse para despojar a quienes trabajaron toda una vida. El ahorro del trabajador no es una concesión graciosa del sistema; es patrimonio adquirido con años de esfuerzo, descuentos, sacrificios y tiempo irrepetible de vida.

Por eso esta lucha no termina en tener razón.

Tener razón no basta si no se transforma en acción.

Y por eso hoy lo digo públicamente: voy a ayudar a los jubilados a recuperar sus ahorros. Porque durante demasiados años hubo gente viviendo de la ignorancia ajena, manipulando procedimientos, sembrando derrotismo y utilizando estructuras sindicales para desmovilizar a quienes más necesitaban apoyo.

Lo más triste es que muchos de esos personajes todavía intentarán maquillarse como “defensores históricos” ahora que las resoluciones empiezan a favorecer a los trabajadores. Pero la memoria existe. Y muchos recuerdan perfectamente quién les pidió resignarse y quién les dijo que lucharan.

La diferencia entre unos y otros es simple:

Ellos administraban el miedo.

Yo defendía la justicia.

Y el tiempo terminó dictando sentencia.

Todos los derechos de la frase en la ilustración son  de su creadora original. Usada solo como contexto.

Ahora si aplaudo mi Jaque Mate.

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