Por huggo romerom™
Hay amores, con hambre de amor,
amores con sed de pasión
hay amores, de corazón
amores que quieren ser y no son,
hay amores y amores,
hay amores y amores
Así reza una canción de 1984 del Uruguayo-Mexicano Sergio Fachelli, breve esposo de mi amiga Laura Flores (Preparatoria Escandón Reynosa Tamaulipas) y esto me evoca muchas cosas por ejemplo mi eterno amor secreto por el mejor equipo del mundo ‘El América’ un equipo por el que lloré sus derrotas, me odió mi gente porque odiaban al América cuando portaba y uso actualmente camisetas del equipo de mis amores; y me recuerdan a mi madre cosa que agradezco pero no entiendo que tiene que ver un tema con el otro, total mi madre le iba a todos menos al América, (le gustaba Carlos Reynoso) pero no le iba al América.

28 Abril 2019 por eso las 13 estrellas aun no tenía todas y más…
‘El América es como el PRI; como los Yankees; Como la tradición; Como el infaltable vino en la buena mesa; el amado y odiado; el todo y el nada; el héroe y el villano; el bueno, el bueno y el bueno, el feo y el malo son los otros equipos’; es la gloria o el infierno; los que somos fanáticos del América somos los elegidos, así de fácil, así de difícil, así de increíble;
En ese tenor de ideas está el amor al futbol mexicano, que teniendo el mejor futbolista de todos los tiempos; ‘El niño de 0ro’ o el ‘Goldenboy’ como lo llamaron en un mundial nunca figuremos en un mundial, ¿y si tomaran cursos los directivos y los entrenadores con Hugo Sánchez? Es una leyenda viviente que no nació en Brasil porque Pelé no sería tal vez el numero 1 o en Argentina y Maradona podría compartir un lugar secundario con Hugo.
Aprovechemos que tenemos un hombre que ganó todo lo que había por ganar obvio menos un campeonato mundial porque esos se pierden en la mesa en pos del negocio, aquí en México importa más el negocio que ser campeón del mundo. Otro amor ingrato, donde lo das todo y no obtienes nada, pero ahí sigues fiel.
Un amor que no puede faltar en la vida es ese amor por alguien que nunca desaparece, el que te mantiene vivo, el que nunca vas a olvidar y siempre estarás listo por si regresa.

Otro amor muy importante, es el amor por el prójimo, ese sentimiento genuino de dar en vez de recibir, eso que llena como ser humano. Ayudar en las áreas que dominas pero no solo ahí sino en todo lo que este a tu alcance, ayudar a que la gente estudie, se prepare, y a los que tienen problemas tratar de crear un entorno mejor para todos.
Un amor que no puede faltar en la vida es ese amor por alguien que nunca desaparece, el que te mantiene vivo, el que nunca vas a olvidar y siempre estarás listo por si regresa. Otro amor muy importante, es el amor por el prójimo, ese sentimiento genuino de dar en vez de recibir, eso que llena como ser humano. Ayudar en las áreas que dominas pero no solo ahí sino en todo lo que este a tu alcance, ayudar a que la gente estudie, se prepare, y a los que tienen problemas tratar de crear un entorno mejor para todos. Porque al final del día, entre tanto amor mal correspondido, tanta lealtad no remunerada y tanta pasión que no cotiza en la bolsa de valores del cinismo contemporáneo, el único contrato que no prescribe es el que firmas contigo mismo: el de no volverte indiferente. Ese, curiosamente, es el único amor que no admite rescisión unilateral, porque cuando dejas de sentir por los demás, ya no hay cláusula que te salve de convertirte en lo que tanto criticaste: un espectador más, cómodo, estéril y perfectamente inútil.
Conclusión;
El texto es una reflexión ácida y profundamente humana sobre las distintas formas del amor: el amor irracional al fútbol —encarnado en la devoción al América—, el amor frustrado hacia un país que prioriza el negocio sobre la gloria deportiva, el amor eterno e íntimo hacia figuras personales como la madre o ese “alguien” imborrable, y finalmente el amor social hacia los demás. Con un tono urbano, sarcástico pero con fondo filosófico y casi jurídico, el autor plantea que el amor, en cualquiera de sus versiones, implica lealtad incluso cuando no hay retribución, y que la verdadera dignidad humana radica en no renunciar a sentir, a comprometerse y a actuar por otros, aun cuando el mundo funcione bajo reglas donde eso, aparentemente, no tiene valor.
Imágenes y extracto de canción, utilizados como contexto; todos los derechos pertenecen a sus creadores originales.
Jaque mate.











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