Profra. Lucilda Pérez Salazar
MAESTRAS Y MAESTROS:
¡Feliz y productiva apertura del ciclo escolar 2026-2027!
La Secretaría de Educación Pública aplicará los días 24 y 25 de agosto una encuesta a los docentes, durante la fase intensiva del Consejo Técnico Escolar, sobre el uso de los celulares y otros dispositivos electrónicos en las escuelas de educación básica.
Lo pertinente sería que los maestros aprovecharan la reunión para discutir este tema, llegar a un acuerdo o adoptar una posición de manera colectiva y que esta se emitiera por escuela. El tema no es menor.
- En la era de la tecnología y de la Inteligencia Artificial, sería un error garrafal aislar a la escuela del mundo digital y de la revolución científico-técnica en la que estamos inmersos y que modificará nuestras vidas en un futuro inmediato.
- Un sistema educativo que prohíba el uso de las herramientas que nos ofrece la tecnología —computadoras, tabletas, celulares y otros dispositivos digitales— está condenado al fracaso escolar.
- A las niñas, niños y adolescentes les tocó vivir en un mundo moderno, tecnológico y cada vez más complejo, y tienen que aprender a desenvolverse en él lo más pronto posible, con ayuda de la escuela.
- Los dispositivos móviles son herramientas que pueden servir a los alumnos para aprender, siempre que se les dé un uso pedagógico. La escuela y los docentes deben ayudar y enseñar al alumno a utilizarlos, a determinar en qué momento usarlos y cuándo apagarlos y guardarlos.
- Estas herramientas generan conocimiento y pueden ser utilizadas para formar integralmente a niñas, niños y adolescentes, preparándolos para enfrentarse a la vida en el mundo de hoy y en el que viene.
- El tema no es nuevo, pero es urgente y necesario abordarlo. Hoy en día es motivo de discusión internacional. 114 países han adoptado medidas restrictivas en relación con el uso de plataformas y dispositivos digitales en las escuelas y con el papel que estos pueden desempeñar en la educación.
- La experiencia internacional, analizada por la UNESCO, concluye que la restricción del celular durante parte del horario de clases trae beneficios importantes: mejora la atención de los alumnos y favorece el rendimiento académico.

Pero también advierte que no se puede aislar a las niñas, niños y adolescentes de la tecnología ni de las herramientas que nos proporcionan los adelantos científico-técnicos.
- Lo que debe restringirse es el uso recreativo de los celulares, no su uso con una función pedagógica.
- Otro problema es que, en nuestro país, más de la mitad de las niñas, niños y adolescentes no tienen acceso a un celular debido a la desigualdad social y económica que prevalece. Esto los coloca en desventaja frente a quienes sí pueden adquirirlo. Como se puede ver, el tema tiene muchos ángulos desde los cuales analizarlo.
- Aun con esta realidad, el celular y otros dispositivos electrónicos pueden ayudar a compensar ausencias, debilidades y vacíos pedagógicos, e incluso a robustecer los programas escolares.
- El tema tiene muchos más planos desde los cuales abordarlo, como la dosificación del uso de estos dispositivos de acuerdo con cada nivel educativo —preescolar, primaria y secundaria— y, además, la colaboración de los padres de familia con los docentes en esta tarea.
- En ningún caso la función del docente debe ser sustituida por la tecnología. Los recursos tecnológicos y la Inteligencia Artificial deben concebirse como herramientas de apoyo al proceso educativo, siempre bajo la orientación, el criterio y la intervención del maestro.
- En fin, el tema no es la prohibición tajante de los dispositivos digitales en la escuela, sino cómo utilizarlos para formar ciudadanos preparados para aplicar la tecnología de manera crítica en el mundo académico, laboral y cotidiano que les tocó vivir, sin caer en una dependencia de la tecnología ni de la Inteligencia Artificial.












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