Con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, la Cámara de Diputados desechó la iniciativa de reforma electoral, al no alcanzar la mayoría calificada que requieren los cambios a la Constitución.
Durante la sesión del pleno de la Cámara, la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, heredada, con algunas modificaciones, del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, necesitaba para ser aprobada al menos 334 votos de 500 posibles.
Entre los principales puntos por los que fue rechazada la iniciativa destacan que buscaba eliminar 32 senadores plurinominales, modificar la forma en la que son electos los 200 diputados plurinominales, recortar en 25% el financiamiento público que reciben los partidos políticos y los órganos encargados de organizar las elecciones, así como una mayor fiscalización.
Asimismo, regular el uso de inteligencia artificial en propaganda electoral, disminuir los tiempos de radio y televisión en campañas y el fin del nepotismo y la reelección inmediata a partir del 2030.
El coordinador del Partido del Trabajo, Reginaldo Sandoval, ratificó el voto de su bancada en contra de la reforma, al advertir que la propuesta podía abrir la puerta a una concentración de poder, aunque insistió en que mantendrán su respaldo político a la presidenta Claudia Sheinbaum.
“La propuesta de reforma que se presenta sí puede conducir a la ruta de un partido hegemónico de Estado, aunque sea inverso, que el otro nació de la necesidad del poder, y este viene de abajo hacia arriba, pero puede convertirse en eso si no cuidamos la ruta”, señaló.

Sostuvo que el PT está a favor de reducir el financiamiento a los partidos, pero no con la fórmula planteada en la iniciativa presidencial.
“Estaríamos de acuerdo en ir a la reducción, siempre y cuando cambie la fórmula de distribución, nosotros no queremos solo el 25, queremos el 50″, aseguró.
El coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, expresó su respeto a los aliados que no acompañaron la iniciativa y afirmó: “anunciamos que una vez que se rechace (la iniciativa), comenzaremos a construir el Plan B”.
De acuerdo con analistas y algunos legisladores, el llamado “Plan B” podría consistir en cambios a leyes secundarias, una vía que no requiere mayoría calificada al no tratarse de reformas constitucionales.












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