Cómo se desmanteló el sistema de salud en México

Este es el primer capítulo de Ruta del Poder, donde vamos a explicar con nombres y pruebas cómo se desmanteló el sistema de salud en México, y te aviso desde ahora, fue antes de 2018, mucho antes y aún así con ese sistema desmantelado, la cuarta transformación tuvo que enfrentar la pandemia de COVID como pudo.

El verdadero desmantelamiento empezó desde hace más de 30 años y hoy te voy voy a mostrar quiénes fueron los beneficiados, cómo operaban el negocio y cómo se robaron el dinero público. Si te interesa entender México, quédate y si no, también, porque lo que vas a escuchar aquí no aparece en ningún noticiero. México antes de Carlos Salinas de Gortari tenía un sistema de salud pobre, sí, pero real.

El IMSS era federal, el ISSTE federal, la Secretaría de Salud era federal, había coordinación nacional. No era perfecto, pero era un sistema coherente y la salud era un derecho, no un negocio. Con Salinas llega el fraude y llega una idea importada del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

El Estado es ineficiente, lo privado es mejor y el primer laboratorio de ese experimento fue la salud pública. El presupuesto federal se estanca en términos reales. No crecen camas, no crecen hospitales, no crecen médicos y ojo, porque no fue negligencia, fue diseño, fue deliberado, era el paso necesario para abrirle la puerta a las empresas.

Antes de seguir, necesito explicarte un concepto que es muy importante, subrogación. La subrogación significa que el gobierno deja de hacer algo y le paga a una empresa privada para que lo Antes el estado tenía sus propios laboratorios, ambulancias, personal de limpieza, mantenimiento, técnicos.

Con Salinas el estado deja de hacerlo, entran las empresas privadas y el dinero público empieza a fluir hacia esas empresas. La subrogación fue el caballo de Troya del desmantelamiento y lo vas a ver en toda esta historia. Cuando Salinas abre la puerta aparecen los primeros ganadores, Pisa y Grupo Nadro. ¿Y por qué ellos?

Porque eran de las pocas empresas con capacidad logística nacional, almacenes, rutas y distribución. Cuando la Secretaría de Salud comenzó a subrogar compras, ellos ya estaban listos. ¿Hubo licitaciones? Sí. ¿Había competencia? Prácticamente no. Eran procesos nuevos con requisitos imposibles para empresas pequeñas.

Y después del 94, con la descentralización, muchos estados adjudicaron contratos de manera directa, ejemplos documentados en los 90. Veracruz, Patricio Chirinos, PRI. Estado de México, Choyfet y César Camacho del PRI. Jalisco, Rivera Acebes del PRI. Nuevo León, Socrates Rizo del PRI. Todos firmaron contratos millonarios con Pisa y Nadro.

Todo documentado por la Auditoría Superior de la Federación. Ahora sí, ¿cómo se robaron el dinero? Convirtieron la salud en un mercado estatal. Paso uno, el Gobierno Federal compraba. Paso dos, los estados pagaban. Paso tres, las empresas facturan. Paso cuatro, los amigos cobraban. En 1994 Salinas decentraliza la Secretaría de Salud.

No lo hizo con el INPS ni el INICIPE, pero sí, hospitales estatales, centros de salud, programas de atención primaria, presupuestos estatales. Los gobernadores se vuelven dueños del negocio y empiezan los contratos para proveedores amigos. Con el tiempo se subroga todo, ambulancias, laboratorios, imagenología, limpieza, mantenimiento, equipamiento.

Servicios que muchas veces ni se prestaban, pero siempre, claro, se cobraban y también hablemos de los sobreprecios de hasta 300% a finales de los 90 y principios de los 2000, estados como Veracruz, Estado de México, Tabasco, Tamaulipas y San Luis Potosí, compraron medicamentos hasta 300% más caros que el precio federal.

La Auditoría Superior de la Federación lo documentó todo. Ernesto Zedillo llega al poder y no corrige nada, deja el modelo intacto El negocio continúa y las empresas siguen creciendo, empiezan a consolidarse internet y Dimesa. Ambas alimentadas por contratos estatales bajo el modelo creado en el sexenio anterior por Carlos Salinas. Y aquí va el dato duro.

Entre 1994 y 2000, el gasto federal de salud se estancó, pero la población creció. El sistema público no se expandía, pero el gasto en empresas privadas se disparó. El dinero llovía, pero al pueblo no le caía ni una brisa. INEGI, OECD, la auditoría y el Colegio de México lo confirman.

Todo esto que te acabo de contar es apenas el prólogo, porque en la parte dos vamos a entrar al verdadero negocio. Fox y el seguro popular como caja chica de gobernadores, Calderón y los hospitales abandonados, Peña y la casi privatización del seguro social.

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