MORENA: EL OPORTUNISMO LO INVADE SIN OBSTÁCULOS. ¿POR QUÉ ?

Benjamin Castro

Es cierto que Morena partido fue diseñado como un FRENTOTE electoral muy amplio, como vehículo para poder atraer y unificar el mayor número de fuerzas de todo tipo y poder derrotar al PRIANRD, que había sido el instrumento del proyecto colonialista llamado “neo liberalismo”. Se podría decir que ese FRANKESTEIN electoral fue indispensable para el triunfo del 2018.

Igual que lo fue el PNR concebido por Obregón y Calles en 1925 para sostener a los gobiernos revolucionarios unificando a los caudillos regionales, militares, intelectuales, campesinos, trabajadores, estudiantes, etc., en una sola fuerza capaz de defender esa revolución. Para eso, decían Obregón y Calles, todas esas fuerzas deben apoyar y defender “el proyecto” –así lo definían, plasmado en la Constitución de 1917. Ya se sabe: Reforma agraria, artículo 3ro sobre la educación gratuita, el 27 de la soberanía sobre los recursos naturales, el 123 de los derechos de los trabajadores, etc.

Todos ellos concebidos para sacar a México del atraso colonialista, la pobreza y la desigualdad industrialización. En el caso de Morena en lugar de proyecto se establecieron unos ESTATUTOS y una lista de principios generales con obligaciones y reglas internas de conducta y una lista de “deber ser” estilo kantiano como: respetar a los compañeros, ser honesto, no mentir, etc. Sobre el proyecto, solo ideas generales puesto que ni siquiera se establece como meta el revertir las reformas neo liberales del periodo 1983-2018 o combatir el parásito financiero, cuyo tentáculo más visible es el Fobraproa, o retomar el proceso de industrialización, o conquistar la soberanía alimentaria, etc.

En la parte del proyecto o programa, ningún miembro de Morena está obligado a estar de acuerdo con nada ni a defender ninguno. Ni siquiera está obligada a leer el Plan México de la presidente CS y ver de qué se trata. Como tampoco han hecho del Tren del Golfo CDMX-Mty-Saltillo-N. Laredo, que construye la 4T, una bandera del partido y ni siquiera lo mencionan. Solo hay reglas de conducta o estatutos y frases huecas que se repiten constantemente.

Así que el oportunista típico, después de saltar de un partido a otro, busca entrar a Morena porque sabe que es el “caballo que va adelante” en las apuestas y decide apostar por él. No necesita convicciones, ni formación ideológica y puede muy bien estar dentro del partido con ideas neoliberales o las de sus antiguos partidos y dirigentes y con todo eso llegar a puestos de gobierno o electorales. Nadie lo notará. Puede incluso contratar un publicista para que le diseñe frases que le sirvan para promover y decir cualquier mentira pero que sea “contagiosa”. Igual al revés, los llamados militantes que reciben ofertas de otros partidos pueden irse sin necesidad de cambiar de ideas o de proyecto, puesto que nunca lo tuvieron, solo frases y consignas que cualquiera puede repetir, especialmente aquella de: “Unidad compañeros, unidad”, que le sirve para protegerse y no ser cuestionado.

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