Revolución de Conciencias No al Fracking

Compañeros y compañeras, amigos de Piensa Verde y toda la gente que está despierta y preocupada por el futuro de nuestros hijos y de esta tierra que tanto amamos..

Hoy quiero hablarles de corazón, como siempre lo hago en mi página, sobre un tema que me tiene muy preocupado y que está conectado directamente con la lucha que estamos dando en Nuevo León por las concesiones de agua. Acabo de entregar un oficio fuerte a CONAGUA exigiendo que cumplan su palabra de cancelar esas 2,689 concesiones que “ya no tienen razón de ser”… y ahora, en medio de esta batalla por el agua, surge otra amenaza que no podemos ignorar: “el fracking”.

Yo, como activista ambiental de muchos años, digo NO al fracking. Punto. Y lo digo con datos duros, con ciencia y con la conciencia clara de lo que significa la verdadera revolución de conciencias que prometió la 4T.
Miren compañeros, el fracking tradicional consume entre 10 y 14 millones de litros de agua por pozo. (Sí, leyeron bien.) En una sola fractura hidráulica se inyecta una mezcla de agua, arena y más de 500 químicos tóxicos (benceno, tolueno, xileno, metanol… muchos cancerígenos).

Esa agua regresa contaminada, llena de metano y hasta materiales radioactivos que se filtran a los acuíferos. Estudios científicos serios (como los compilados por la Universidad de Yale y revisiones internacionales de 2023-2025) demuestran que la gente que vive cerca de pozos de fracking tiene casi el doble de riesgo de leucemia en niños, más asma, problemas cardiovasculares y bebés con bajo peso al nacer. Además, provoca sismos inducidos y libera metano, un gas que calienta el planeta mucho más que el CO2.

En el norte de México, donde el agua ya es oro, esto sería un desastre. Nuevo León y Coahuila ya sufren estrés hídrico brutal. ¿Vamos a seguir regalando concesiones a políticos y empresas mientras el fracking nos roba el agua que necesitamos para beber, para la agricultura y para la vida?

Sí, entiendo perfectamente que necesitamos bajar la dependencia energética del extranjero. Importamos el 75% del gas natural de USA y eso nos hace vulnerables. Pero no a cualquier costo. El presidente López Obrador lo dijo clarito una y otra vez: “Si usas fracking, tienes gas… pero no tendríamos agua”. Tenía razón. La 4T nació con una revolución de conciencias, no para repetir los errores del pasado. No podemos caer en la misma cultura extractivista que nos dejó la Revolución Industrial.

Desde el siglo XIX nos enseñaron que la naturaleza es solo una mina, una fábrica de recursos para explotar sin pensar en el mañana. Se sacó carbón, petróleo, minerales… sin importar el daño. Poco se habló de conservación, de remediación o de respetar los ciclos naturales. Esa mentalidad sigue viva y ahora quiere meterse con el fracking “moderno”. Pero nosotros, los que amamos el agua, sabemos que el agua no se “produce” en una planta embotelladora. El agua se produce en la naturaleza: evaporación, condensación, lluvia, infiltración en el suelo, recarga de acuíferos. Es un ciclo vivo. Si no entendemos cómo se “fabrica” el vital líquido en los bosques, en los ríos y en los suelos sanos, nunca vamos a aprender a conservarlo.

Por eso hay que ampliar la “producción” de agua con lo que ya tenemos: reforestación masiva para que llueva más y se infiltre mejor, recarga artificial de acuíferos con agua tratada, captación de lluvia, restauración de cuencas. Tecnologías que sí existen y que multiplican el agua sin destruirla.

Y sí, hay nuevas tecnologías de fracking “sin agua” o con muy poco (usando CO2, nitrógeno, espumas o reciclaje de hasta 95% del agua). China va a la cabeza en eso. Pero aun con esas mejoras, el riesgo de contaminación y de sismos sigue ahí. No es la solución. La verdadera soberanía energética está en apostarle con todo a las energías renovables: solar, eólica, geotérmica, hidrógeno verde. Ahí sí podemos ser líderes y no depender de nadie.

Compañeros, hay presiones extranjeras y nacionales muy fuertes. Lo sé. Pero la 4T no puede sucumbir. La revolución de conciencias significa poner al medio ambiente como prioridad número uno. No podemos decir “primero el pueblo” y luego sacrificar el agua del pueblo por gas.

Por eso, mientras seguimos presionando a CONAGUA con nuestro oficio para que cancelen las concesiones injustas en Nuevo León, también decimos fuerte y claro.. NO AL FRACKING en el norte de México. Ni tradicional ni “sustentable”. Queremos agua limpia, aire puro y un futuro para nuestros hijos.
¿Ustedes qué opinan, amigos, familia? ¿Están listos para defender el agua como defendemos la dignidad? Comenten y sumen su voz. La conciencia se despierta hablando y actuando juntos.
¡Abrazos y que viva la verdadera revolución de conciencias!

Pepe Muzquiz
Vocero Piensa Verde Nuevo León

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