La gasolina subió, ¿y subieron los alimentos?

Eleazar Fuentes Gutiérrez

En México, muy regularmente, cuando sube el precio de la tortilla, el tomate, etcétera, suele darse una explicación práctica. Hace unos días escuchábamos a la presidenta decir que le pusiéramos de la verde, refiriéndose a la gasolina.

Cuando suben los precios de los insumos y productos, se dice que es la inflación, pero la realidad es que sí es la inflación, aunque va más allá de eso.

El aumento en los precios responde a una cadena de factores que empiezan antes de llegar al consumidor. Por un lado, está el costo de la energía. Cuando sube la gasolina, sube el transporte, suben los alimentos y sube todo, ya que prácticamente todo se mueve con petróleo. Eso genera que todo termine siendo más caro.

Es decir, a los transportistas les sale más caro llevar una carga de tomate por el precio de la gasolina. ¿Qué hacen? Suben el valor del tomate, y ahí se genera la inflación.

Y entonces surge la pregunta: ¿es verdad que la gasolina subió? La realidad es que sí ha subido, pero en matices, no de golpe. Ha empezado a subir poco a poco; es por esa razón que mucha gente no lo percibe.

Para que se genere inflación en un país interviene toda una serie de factores económicos. El que mencioné es solamente uno de tantos. Existen temas de economía internacional, precios de productos globales, entre otros, que un economista pudiera abordar más a fondo.

De manera muy general, me di el tiempo de explicar un solo factor.

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