Se va CEMEX de Monterrey por negligencia de Samuel

CEMEX pidió al gobernador de Nuevo León, Samuel García, gestionar bajas tarifas eléctricas y de gas, pero meses sin respuesta obligó a la cementera mexicana a correr de Monterrey.

Estos diálogos tuvieron su momento desde 2024, pero Samuel solo escuchó y jamás atendió el llamado de Cementos Mexicanos.

El 14 de febrero de 2025, CEMEX hizo el anuncio en su informe de resultados trimestrales. Nadie vio venir la huida de CEMEX, pero su director general, Fernando González, dió a conocer que la empresa implementaba una optimización operativa estratégica en toda su cartera mexicana para mejorar su eficiencia de producción y reducir sus costos en los servicios de energía eléctrica y gas.

Buscaban reducir costos que impactaba en toda la cadena de productividad. La idea era bajar esos costos en los próximos 18 meses desde iniciado el programa de austeridad.

Dedicieron llevarse la producción y los empleos a otras plantas con nuevas y modernas instalaciones.

La negligencia del gobierno naranja obligó a la empresa insignia de Nuevo León a huir de Monterrey. La razón fue que los costos de la electricidad de Monterrey eran 47% más altos, mientras que el gas natural aumentó 63%.

CEMEX buscó al gobernador Samuel García, pero solo hubo diálogo, jamás intervino para evitarlo lo inevitable. CEMEX decidió salir de Monterrey.

La empresa que por años apoyo al estado con la construcción de escuelas y hospitales de Nuevo León. Se va poco a poco la empresa más importante del estado, incluso los permisos para su expansión en Nuevo León se retrasaban hasta 10 meses.

Samuel presume tener la mejor policía estatal, pero CEMEX le dijo al gobernador del MC que ellos gastaban 8.5 millones de dólares en seguridad.
Le pidieron que hiciera que Monterrey volviera a ser la joya industrial de México, pero la respuesta del gobernante naranja fue patética: Nuevo León sigue comprometido con los industriales.

El inexperto gobernador del Movimiento Ciudadano creyó que con discursos podía resolver un grave problema.

CEMEX terminó por tomar una drástica decisión: nos vamos a Tijuana y Puebla, dijeron los directivos de Cementos Mexicanos.

No hubo comité de emergencia, no hubo programa de seguimiento, no hubo paquete energético de emergencia, no hubo respuesta a la petición de infraestructura, no hubo compromiso del gobierno naranja: nos están corriendo a los empresarios.

CEMEX identificó que la planta de Tijuana absorbería el 40 por ciento del volumen producido en Monterrey y el otro 35 por ciento se iría a Puebla a sus nuevas instalaciones de Cemex y el resto de la producción en Odesa, Texas.

Pasaron tres meses y Samuel García seguía bla bla bla porque nunca instaló un comité de seguimiento, nunca habló de la gestión sobre electricidad y gas natural.

Eso provocó que CEMEX dijera adiós a Monterrey y a miles de empleos que por negligencia del gobierno naranja se perdieron.

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