Colectivos ambientalistas, asociaciones civiles y activistas exigieron la clausura definitiva de la pedrera Matrimar, por cometer violaciones ambientales graves que comprometen la Reserva Natural Sierra Picachos, en el municipio de Cerralvo.
Durante la conferencia, José Múzquiz y Flor Jiménez, de Piensa Verde NL; Lucas Mati, de Alza Tu Voz Nuevo León; Paulina Hernández, de Centinelas Ambientales; Raúl Rubio, activista y periodista, y Roberto Fuentes, historiador del municipio de Hidalgo, señalaron que las operaciones de la pedrera representan una amenaza directa para el ecosistema de la región.
Documentaron “hechos que son alarmantes y de extrema gravedad: Matrimar excedió de manera significativa la superficie autorizada en su Manifestación de Impacto Ambiental de 2019, afectando un total de 2,037,820 m² —es decir, 393,821 m² adicionales a lo permitido.Se registraron impactos directos dentro del Área Natural Protegida, con extracción de material y depósito de residuos en al menos 3,200 m² adicionales”.
“Estas operaciones están comprometiendo gravemente los escurrimientos y mantos acuíferos que abastecen de agua a Monterrey y la región metropolitana. Amenazan de forma directa la biodiversidad de la zona, incluyendo especies en riesgo de extinción como el oso negro, el ocelote y el águila real, protegidas bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010”, señalaron.
Por ello, solicitaron la intervención urgente y total de la Secretaría de Medio Ambiente del Estado de Nuevo León, Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
“Demandamos el inicio inmediato de un procedimiento administrativo sancionador con multas ejemplares, la revocación total de permisos vigentes y la presentación de denuncias penales ante la Fiscalía General del Estado de Nuevo León y la Fiscalía General de la República (FGR) por posibles delitos ambientales, incluyendo el derribo ilegal de arbolado forestal y la afectación directa a un Área Natural Protegida”, dijo José Múzquiz.

Raúl Rubio señaló que “estas acciones (de Matrimar) representan una amenaza sostenida a un patrimonio natural que proporciona servicios ambientales esenciales, como la recarga de acuíferos, la purificación del aire y el equilibrio ecológico para millones de habitantes de Monterrey y Nuevo León”.
Paulina Hernández afirmó que la defensa de la Sierra Picachos es fundamental para garantizar el derecho humano a un medio ambiente sano. “Defender la Sierra Picachos significa preservar ecosistemas naturales y garantizar un derecho reconocido en la Constitución mexicana”, señaló.
La diputada federal de Morena, Petra Romero, informó que se logró impulsar un punto de acuerdo en la Cámara de Diputados para exigir a las autoridades federales y estatales una respuesta inmediata ante los daños denunciados, que se realice una investigación exhaustiva sobre las actividades de la pedrera Matrimar y se determine su responsabilidad y, en su caso, se proceda con la clausura definitiva.
Desde octubre de 2015 Matrimar ya operaba en Cerralvo, que está en la Sierra de Picachos, el área natural protegida más grande en el Estado de Nuevo León, que tiene una extensión de más de 175,000 hectáreas, y cuya ubicación está entre 7 municipios, que son, Sabinas Hidalgo, Salinas Victoria, Agualeguas, Dr. González, Marín, Higueras y Cerralvo.












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