Auge y caída del Grupo Monterrey

Juan Carlos Valdez

En el principio de los tiempos regiomontanos, el poder marcó la pauta para traiciones con tal de salvaguardar los intereses propios. De esta manera se fueron conformando lo que ahora llamamos municipios, con cacicazgos, haciendas, ranchos, minas y demás labores de la época. Con la Revolución Industrial se fueron formando grupos de inversión que nunca perdieron esas costumbres de antaño.

Si hablamos de las grandes familias regiomontanas actuales, vemos orígenes variados siempre relacionados de alguna manera con el poder. Ese mismo poder que se ha resguardado generación tras generación como inversión, relacionándose la familia genéticamente, y mezclándose con otras de la misma clase a lo largo de los siglos para acrecentar el poder e influencia.

Marcos Alonso de la Garza y del Arcón, por ser de los primeros en la región, al casarse con Juana de Treviño y Quintanilla, creó una genealogía que influyó en la Nueva Santander y el Nuevo Reino de León.

Poco a poco los Garza fueron tejiendo sus labores entre la minería, agricultura y ganadería, creciendo sus influencias en tierras, expandiéndose por la región y asentándose fuertemente en Monterrey con la Revolución Industrial.

Con la llegada de la Revolución Industrial, se acabó la guerra de guerrillas que durante siglos pautó el crecimiento de la región, siendo los últimos ataques de nativos en la década de los 50’s del siglo XIX.

Es en esos momentos en que se conforman las primeras sociedades industriales. En 1853 Juan de la Garza Martínez se convierte en alcalde de Monterrey a la edad de 25 años. Juan se había casado en 1848 con Manuela Garza Yglesias, quien fuera descendiente de Marcos Alonso de la Garza, e inclusive, de Alberto del Canto, ese traficante de nativos.

Ya hemos platicado en estas sagas el origen de Alberto del Canto, que nos remonta al Vikingo Rollo, ese prostituto político que se estableció en Normandía e hizo rapiña, batallas de posesión, y demás atrocidades con tal de hacerse de un activo o asentamiento… nada fuera de otro mundo de los balazos violentos entre hermanos, como los Garza Lagüera, descendientes de Rollo.

Fue el patriarca Isaac Garza Garza, que como tenedor de libros y aparte de su inteligencia, volvió a poner en el mapa a los Garza, pues su asociación con los Calderón, Sada y Muguerza, -todos venidos de traficantes de mercancías-, lo llevó a consolidarse como líder empresarial.

Los círculos de poder se fueron formando a raíz del interés económico, gestado a raíz de la imposición de Porfirio Díaz, que a bien incrementó la industria nacional.

Los adinerados de Coahuila peleaban algo del pastel que llevó a la caída de Porfirio, acrecentado después del golpe político contra Madero en la Alameda de Monterrey.

Tras la caída de Madero, de la burguesía del norte, Venustiano Carranza se lanza en armas contra la federación, apoyado por lo que se convertiría en el Grupo Monterrey.

Con la llegada de la Revolución a Monterrey, Isaac Garza y familia se retira a los Estados Unidos y su residencia es ocupada por José Venustiano Carranza de la Garza, amigo de la familia, y también descendiente del capitán Marcos Alonso Garza y del Arcón.

Es en ese lapso en que la fortuna de los Salinas y Rocha se incrementa, pues si bien crearon la mueblería desde 1906, en la época Revolucionaria, tanto Joel Rocha como Benjamín Salinas, traficaron mercancías del Sur para el Norte usando las vías del ferrocarril sobornando a los dos frentes de batalla. Cervecería Cuauhtémoc comenzó a repartir a sus empleados ese tipo de mercancías ante la escases de alimentos; Se desconoce si Salinas y Rocha eran sus vendedores.

Bernardo Reyes ayudó a darle forma a la creación de la Gran Logia de Nuevo León, la cual fue presidida tiempo después por Benjamín Salinas, y a la cual perteneció el primogénito de Isaac Garza, Isaac Garza Sada.

Isaac Garza Sada y ese grupo de Masones fue esencial para la modernización de la carretera Monterrey-Saltillo en los 30’s. Quizás ese tipo de acciones llevó a la creación del Club Sembradores de Amistad.

Han sido pocos los hombres que han unido al empresariado regiomontano en un solo bloque. El primero fue Isaac Garza Garza, acompañado de parientes y cercanos que eran escuchados por Isaac, y de los que se les obtuvo sus mejores ideas.

El segundo fue Antonio L. Rodríguez, quien ideó junto a otros el ITESM y la UDEM, quien promovió la arquitectura moderna regiomontana de su tiempo, su influencia ayudó a crear la clase media en México, creó la Secretaria de Turismo, la Asociación Nacional de Automóviles y muchas otras organizaciones y empresas, además de liderar el proyecto de desviar el Santa Catarina.

El tercero fue Eugenio Garza Sada, quien lideró el emporio de la Cuauhtémoc a la par de su hermano Roberto, pero que el primero siempre priorizó la conciliación política en beneficio, por supuesto, del ya formado Grupo Monterrey.

Siempre detrás, han estado Los de los Dineros, que por el nivel burgués por lo general no se ensucian las manos, como lo fue John Francis Clemens Brittingham (Cementos Hidalgo-Vidriera Monterrey), la misma Francisca Muguerza (Cervecería Cuauhtémoc), o su hijo José Calderón Muguerza (Grupo Monterrey).

Entre los factores que crearon al Grupo Monterrey, siempre está por encima lo económico, lo social se creó para controlar primero a los trabajadores, y después a los clientes y el sistema.

Quien sentó las bases para la formación, primordialmente, fueron los G. Sada, en especial Luis y Roberto G. Sada, cuñados y primos de los Garza Sada. El primero fue la base para arropar a los empleados gestando prestaciones que mejoraran su calidad de vida. El segundo, fue el artífice para convencer a Antonio L. Rodríguez de sumar a los empresarios para formar la COPARMEX.

Irónico es, que el segundo mantenía condiciones deplorables en los hornos de Vidriera, que desencadenó el conflicto laboral y social del 36, que incluso provocó el rompimiento con la Federación, creándose así la influencia del Grupo Monterrey. Incluso, ese conflicto dividió a la Masonería de la región, juntándola después Benjamín Salinas en los 40’s.

Los 30’s es cuando fallece Isaac Garza Garza, y los hermanos Garza Sada se hacen del control de la Cuauhtémoc, puesto que el de Los de Los Dineros era José Calderón Muguerza.

Con la llegada del nazismo, muy arraigado en la cultura de derecha regiomontana, vino también la Segunda Guerra Mundial, donde la Federación ocupaba el apoyo del Grupo Monterrey y viceversa. Es ahí donde los empresarios solicitan la creación de la siderúrgica, que conoceríamos como Hylsa.

Con la salida de Cárdenas, llego la era de las instituciones con Ávila Camacho y la estrecha cooperación con el Grupo Monterrey, pues siempre existía la amenaza del apoyo a los partidos contrarios al que gobernaba el Estado.

Es la época dorada, se consolida Hylsa, la tercer gran empresa, pues los satélites de Cervecería Cuauhtémoc solo eran eso, satélites de suministros, a excepción de Vidriera Monterrey que comenzó a diversificarse.

Desafortunadamente llegó la Guerra Fría, producto desde luego de la Segunda Guerra Mundial. Dos bandos, capitalismo y comunismo.

La clase obrera, después de la división que se había creado al formarse la CTM tras el conflicto del 36, fue manipulada gradualmente, además de la libertad de conocimiento de las universidades de antaño, las condiciones sociales, laborales y de desigualdad, aunado a la libertad de pensamiento, forjó las condiciones para el romanticismo del socialismo entre la juventud.

En los 40´s dejan de existir Luis G. Sada y José Calderón Muguerza. La avaricia de los Garza Sada los centra en la formación de empresas, dejándole todo el poder de control al Estado, perdiéndose el orden gradualmente, terminando con las condiciones que encaminaron al intento de secuestro y asesinato de Eugenio Garza Sada.

La situación internacional en materia petrolera, llevó al Grupo Monterrey a seguir trabajando de la mano con la Federación.

Sin Roberto, y sobre todo sin Eugenio Garza Sada, los descendientes desencadenarían una furia por la inversión, el gasto excesivo, traiciones internas, la imposición política, y la destrucción de la economía nacional.

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