La Unión Europea anunció un amplio plan para reducir la dependencia tecnologica de Estados Unidos, al considerarla una amenaza para el futuro económico y la seguridad geopolítica de la región en medio de una relación inestable con el gobierno de Donald Trump.
La Comisión Europea presentó un paquete legislativo para reducir la dependencia de proveedores externos en chips, nube y energía, acompañadas de una estrategia de código abierto y una hoja de ruta energética.
El objetivo del Paquete de Soberanía Tecnológica Europea es reducir las dependencias estructurales de proveedores externos y garantizar el control sobre los datos, las cadenas de suministro y los servicios básicos.
Todo esto requerirá una inyección financiera de 200 mil millones de euros para centros de datos hasta 2036 y 20 mil millones más para la energía, que se espera provengan principalmente de la inversión privada.
Mientras tanto, representantes del Parlamento Europeo advierten de que el margen para actuar se agota.
“No podemos permitirnos depender de otros para las tecnologías que mantienen en funcionamiento nuestros hospitales, la estabilidad de nuestras redes energéticas y la seguridad de nuestros servicios. Se trata de proteger a nuestros ciudadanos, defender nuestros intereses y tomar nuestras propias decisiones”, dice la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
“Nuestro problema en el ámbito digital es que toda nuestra infraestructura básicamente es americana. No solo la nube, sino también la información, el software, todo. Esto nunca lo habíamos visto como una fuente de vulnerabilidad, hasta ahora. Ahora sabemos que esas dependencias pueden ser utilizadas contra nosotros como armas”, argumentó Javier López, vicepresidente del Parlamento Europeo.
De los 27 Estados miembros que integran la Unión Europea (excepto Austria, Chipre, Irlanda y Malta), 23 son los que un reciente estudio señaló como los más dependientes de la nube y el software estadounidense para operar sistemas críticos de su seguridad nacional. El informe era claro: todos esos sistemas tienen un “botón de apagado” a disposición de Donald Trump.

Europa depende del extranjero para más del 80% de su infraestructura digital, y las empresas estadounidenses Amazon, Microsoft y Google controlan el 70% de su mercado de nube, mientras que las alternativas locales apenas alcanzan un modesto 15%. Esto significa que infraestructuras críticas como hospitales, defensa y administraciones públicas funcionan hoy en servidores donde, en última instancia, manda Washington.
La apuesta de Europa por la soberanía es también, en muchos sentidos, un impulso a la adopción de software de código abierto: libre de la dependencia de un proveedor, auditable, diseñado para su modificación y, a menudo, sustancialmente más barato de usar que las alternativas propietarias.
Francia ha decidido eliminar los servicios de videoconferencia de fabricación estadounidense de su sector público, para sustituirlos por una alternativa nacional llamada Visio. El gobierno también lanzó una plataforma de software de código abierto segura llamada La Suite Territoriale para pequeños municipios, mientras que Lyon comenzó a migrar de las soluciones de Microsoft a Linux, OnlyOffice y NextCloud, de código abierto.
En 2025, el gobierno danés anunció el cambio de Microsoft Office al software de código abierto LibreOffice, mientras que el gobierno regional del vecino estado alemán de Schleswig-Holstein, que ya había realizado el mismo cambio, anunció una migración exitosa de Exchange y Outlook al software de código abierto Open-Xchange y Thunderbird.
El gobierno alemán hace un gran esfuerzo por reducir su dependencia del software estadounidense. Hace unos años fundó el Centro para la Soberanía Digital de la Administración Pública (ZenDiS), que en 2024 lanzó la primera versión de openDesk, una suite de ofimática y colaboración.
Las Fuerzas Armadas austriacas migraron de Office a LibreOffice en septiembre, en tanto, la exjefa de privacidad de eBay, Anna Zeiter, causó cierto revuelo al anunciar un competidor de X llamado W Social, que será “construido, gobernado y alojado en Europa”.
Además, la Comisión Europea anunció que los países europeos tienen ahora acceso a su propio sistema seguro de comunicación por satélite, conocido como Govsatcom.












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