Lucilda Pérez Salazar
El tema de las pensiones en México está recobrando gran relevancia, sobre todo entre los trabajadores de la educación.
El apremio y la ampliación del movimiento magisterial se deben a que ha llegado el momento del retiro de la primera generación surgida del sistema de capitalización individual (AFORE), implantado en nuestro país entre 1993 y 1997.
Esta generación cumple ya con los requisitos que exigen las leyes de seguridad social para tener derecho a su jubilación (tiempo de cotización y edad).
Los docentes se enfrentan ahora a un cambio drástico en su situación económica, en el tránsito de su vida como trabajadores activos a jubilados, pues la tasa de reemplazo (monto de la pensión) no alcanzará ni el 30% de su último salario como activo. Es decir, pensiones que se reducen a entre 4,000 y 8,500 pesos mensuales, según el instituto de seguridad social al que hayan estado afiliados: IMSS, ISSSTE, ISSSTELEON.
Los maestros afrontarán una lacerante realidad que los obligará a elegir entre aplazar su jubilación y continuar laborando por más tiempo, o bien decidirse a luchar —aunque tarde— por modificar o abolir las leyes pensionarias que los han conducido a pensiones precarias.
El gremio magisterial está marcando la pauta en el país. La CNTE tiene como demanda central la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007, que afecta a todos los trabajadores de la educación y, en general, a todos los trabajadores al servicio del Estado en el ámbito federal.
Ahora, el SNTE también ha incluido esta petición en su pliego de demandas.
La presidenta Claudia Sheinbaum se comprometió, el 1 de mayo, a dialogar con la representación de la Sección 7 del SNTE, que forma parte de la CNTE, el próximo 11 de mayo en Palacio Nacional.
Es de desear que la reunión no solo se realice con los maestros de Chiapas, sino que se amplíe a todos los representantes de esa organización. Pero, sobre todo, es importante que la reunión alcance acuerdos positivos en relación con el tema de las pensiones, que abran la posibilidad de revisar a fondo la actual legislación privatizadora de las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado, herencia nefasta del periodo neoliberal.
A la primavera del mundo laboral le falta la reforma de las pensiones.
¡Que junto al balón del Mundial, ruede también el balón de las pensiones!
¡En cualquier circunstancia, la lucha sigue!












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