AMOR INMORTAL©

Por huggo romerom™

Cuando el amor verdadero llega —ese que no conoce el tiempo ni la lógica— no te das cuenta de inmediato… pero empiezas a sentirlo en los pequeños vacíos que dejas cuando no estás.
Porque sí, tú eres ese “algo” que me falta incluso en los días completos.

Empiezo a extrañar hasta tu forma de contradecirme en todo, tu manera absurda y hermosa de aplaudirme sin razón… o de regañarme como si yo fuera, sin discusión alguna, tu patiño favorito. Y lo soy. Siempre lo he sido contigo.

Eres como una marca en la sangre… algo imposible de borrar.
Hay presencias que se olvidan, pero tú no. Tú te quedas.
Y cada vez que vuelves —aunque pasen años— no regresas como alguien que se fue… sino como si solo hubieras salido un momento.
Porque contigo el tiempo no avanza, se detiene.

Nuestras miradas siguen entendiéndose sin palabras,
las caricias siguen encontrando el mismo camino,
y tus besos… tus besos siguen teniendo esa eternidad que no se explica, solo se siente.

Dicen que el deseo se apaga cuando se cumple… pero contigo no pasa eso.
Contigo todo es al revés.
Entre más te tengo, más te quiero.
Entre más te conozco, más misterio encuentro en ti.

No te amo para tenerte… te amo para seguir descubriéndote.
Para no terminar nunca de encontrarte.

Lo nuestro no es posesión, es permanencia.
No es costumbre, es búsqueda.
No es tranquilidad absoluta… es ese “querer más” que no cansa, que no agota, que no se rinde.

Porque amarte no es algo que me pasa…
es algo que construyo todos los días, incluso cuando no estás.
Como si fueras una obra de arte que nunca termino de entender… pero que no puedo dejar de admirar.

Y al final… basta con verte a los ojos —aunque sea en la memoria— para saber que todo lo demás pierde importancia.
Que el mundo puede girar, cambiar, romperse…
pero si tú y yo coincidimos otra vez, todo vuelve a tener sentido.

Podemos alejarnos, equivocarnos, vivir otras historias…
pero hay algo que ninguno de los dos puede negar:

Siempre volvemos.

Porque lo nuestro no depende del tiempo,
ni de la distancia,
ni de las circunstancias…

Lo nuestro… es inmortal.

Y no hace falta decir tu nombre,
porque cuando leas esto…
vas a saber que siempre he estado hablando de ti.

No sé cuándo fue la última vez que nos vimos o hablamos, debió  ser  anoche.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *