Por huggo romerom™

Antes en la era PRIHISTORICA y escasa pero letal era para México PANHISTORICA el deporte nacional de los mexicanos según expertos y conocedores en la materia ( https://ejemplomx.com/el-how-know-del-deporte-nacional/ ) fue “La evasión fiscal en sus categorías nivel, medio, avanzado, master, y senior; los tiempos cambian y evolucionan esa evasión se transformó en “EDOS Y EFOS” la evasión del nuevo milenio; base de fortunas políticas, (por ahí está la hebra); y como se dice y dice bien al ponerle límites al deporte nacional de las eras PRIHISTORICAS Y PANHISTORICAS surge un nuevo Deporte Nacional “JODER” que viene a ser un tipo de premio de consolación; un deporte que empezó el 1° de Diciembre de 2018 y se enquistó en la sociedad; un deporte con niveles medio, avanzado, master, y senior; un deporte donde no importa si todo es mentira (como es el 95%) basado en la teoría de Joseph Goebbels.
La lógica del nuevo deporte nacional es simple, elegante en su brutalidad y perfectamente funcional para los tiempos modernos: si antes el talento estaba en esconder dinero, ahora el talento está en joder al otro primero.
Joder al adversario político.
Joder al empresario incómodo.
Joder al periodista que pregunta demasiado.
Joder al ciudadano que se atreve a pensar por sí mismo.
En este nuevo deporte el marcador no se mide en goles ni en carreras, sino en daños colaterales. Entre más caos generes, más puntos obtienes. Entre más enemigos declares, más popularidad alcanzas. Y entre más mentiras repitas, mayor es la probabilidad de que una parte de la audiencia termine creyéndolas.
Como en todo deporte serio, existen categorías competitivas.
Nivel Medio.
Aquí compiten los aprendices del sistema. Son aquellos que descubren que el método más sencillo para ascender no es trabajar, sino señalar culpables. Funcionarios menores, comentaristas improvisados y activistas de ocasión. Su especialidad es el ataque verbal y la descalificación en redes sociales.
Nivel Avanzado.
En esta categoría aparecen los operadores políticos profesionales. Dominan el arte del rumor, la filtración selectiva y el escándalo mediático. Saben perfectamente que en la era digital la verdad dura cinco minutos, mientras que una mentira bien diseñada puede durar semanas.
Nivel Master.
Aquí ya hablamos de atletas de alto rendimiento. Personajes que entienden que el conflicto permanente es una estrategia de poder. Ellos no apagan incendios: los administran. Saben cuándo polarizar, cuándo dividir y cuándo lanzar una narrativa que distraiga al público mientras las decisiones reales se toman fuera del reflector.
Nivel Senior.
La élite del deporte nacional. Los maestros. Aquellos que logran algo extraordinario: convertir el desastre en discurso épico. Son capaces de presentar un fracaso como victoria, una crisis como transformación histórica y una mentira como verdad moral.
El secreto de este deporte no está en convencer a todos, sino en convencer a los suficientes. Y ahí es donde entra la famosa lógica propagandística: repetir una idea mil veces hasta que deje de ser cuestionada.
Porque en el nuevo deporte nacional no importa si algo es verdadero.
Importa quién lo dice, cuántas veces lo repite y cuántos están dispuestos a aplaudirlo.
Así, mientras algunos ciudadanos todavía creen que el deporte nacional sigue siendo el fútbol, los verdaderos conocedores saben que el juego que domina la cancha pública es otro. Un juego más rentable, más rentable que cualquier contrato televisivo y más rentable que cualquier campeonato.
Un juego donde el trofeo no es una copa.
El trofeo es el poder.
Y mientras ese poder siga premiando a los mejores jugadores de este peculiar torneo, el deporte nacional seguirá practicándose con entusiasmo en oficinas públicas, tribunas políticas, estudios de televisión y, por supuesto, en las redes sociales.
Porque en México, desde diciembre de 2018, se institucionalizó una disciplina donde todos pueden participar, pero pocos alcanzan la gloria.
El deporte nacional ahora tiene nombre propio.
Y se llama, sin rodeos: JODER.
“Como dijimos todo se transforma o evoluciona para bien o para mal, según el punto de vista, la conveniencia, el fanatismo, el servilismo o la lambisconería hasta los chivos sagrados”
En todos las eras sin excepción había ‘Chivos Expiatorios’ a los que se les cargaban los errores; hoy son ‘Chivos Expropiatorios’ algo así como ‘A thief who steals from a thief is forgiven for 100 years’ porque si somos honestos de pensamiento la usura y el anatocismo son tan ilegales como la venta y distribución de drogas.










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