Por cpa.huggo romero mora™

Que te guíen voluntariamente a ‘Huevo’ por el camino del ‘Deber ser’ es una realidad brutal, un impacto que no esperabas, una historia de terror por hacer simplemente lo que debes hacer ‘ni más ni menos’ únicamente lo que está en las leyes fiscales.
Un colega que pomposamente se jacta de ser director fiscal de una empresa menciona ‘la compra de facturas ha sido la planeación fiscal que siempre se ha usado’ “What the hell are you saying? No me digas eso… ¿cómo eres director fiscal con esa mentalidad?, y así hay muchos cloncitos de los ‘empresarios exitosos’ (evasores de impuestos por llamarles correctamente).
Si así piensan y no conocen el ‘Deber Ser’ ni por error entonces encontraran muy ‘mala e incongruente’ la aplicación de la ley que esta desde 2020, la aplicación real no es de una App de ocio… es una aplicación real para ‘Obligarte a seguir por el camino del Deber Ser’
Y ese “camino del Deber Ser” no es un capricho moral ni una moda administrativa: es una obligación jurídica plenamente tipificada. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 31, fracción IV, establece con claridad quirúrgica la obligación de contribuir al gasto público de manera proporcional y equitativa. No dice “si quieres”, no dice “si te conviene”, no dice “si tu contador encuentra un hueco”. Dice contribuir. Punto.
El Código Fiscal de la Federación refuerza este mandato al sancionar la simulación, la evasión y, particularmente desde las reformas de 2020, la compra-venta de facturas como delitos que atentan directamente contra el sistema tributario. No es persecución, no es terrorismo fiscal, no es exceso de autoridad: es la consecuencia natural de haber normalizado durante años el fraude como “planeación”. Cuando el fraude se disfraza de estrategia, el Estado tiene no solo el derecho, sino el deber de intervenir.
Desde una perspectiva ética, el problema es aún más profundo. El deber ser fiscal no se limita a cumplir la ley por miedo a la sanción, sino a comprender que el sistema tributario es un pacto social. Quien evade rompe ese pacto, traslada su carga a otros y erosiona la justicia distributiva. No es astucia, es deslealtad social. No es éxito empresarial, es ventajismo inmoral.
La verdadera planeación fiscal no consiste en evadir, sino en cumplir inteligentemente dentro del marco legal; en asumir que pagar impuestos no es una derrota financiera, sino una responsabilidad inherente a operar, crecer y generar riqueza en un Estado de derecho. La ética fiscal no es un discurso bonito: es la base mínima para que exista justicia tributaria, competencia leal y legitimidad institucional.
Por eso, cuando la ley “obliga” a caminar por el Deber Ser, no está castigando al empresario honesto; está corrigiendo una distorsión histórica donde la ilegalidad se volvió costumbre y la ética fue vista como debilidad. La justicia tributaria no se negocia, no se maquilla y no se evade: se cumple. Porque en materia fiscal, el deber ser no es opcional… es obligatorio.
Jaque Mate Fiscal.











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