Benjamin Castro
Los países petroleros como Venezuela o México son propietarios solo de la renta básica o el precio de la extracción cuando tienen una industria petrolera como la de Pemex. Cuando no es así, dependen de las empresas petroleras trasnacionales como en el caso de Venezuela, de Chevron o Repsol, por que su capacidad de extracción es muy baja. Igualmente, en cuanto al trasporte del petróleo hacia los mercados u otros países. Dependen de las compañías navieras con sede en Nueva York o las Islas Vírgenes británicas.

Si Venezuela quisiera explotar plenamente los casi 300 mil millones de barriles que tiene como reservas probadas, necesitaría reconstruir su industria petrolera, toda ella, desde exploración, extracción, petroquímica, etc., para poder hacerlo. Con el golpe contra Nicolás Maduro y su secuestro, se busca abrir cancha a las trasnacionales petroleras que no están ahí como Exxon o British Petroleum, etc., para organizar el saqueo de esos recursos a precios bajos y sin obstáculos ni cargas fiscales. El problema es que en el mercado mundial del petróleo no hay “apetito” por nuevos yacimientos porque las naciones industrializadas están en “recesión” desde hace varios años y el consumo no crece significativamente. Si acaso, como ocurrió en México cuando el intento de privatización de Pemex de Peña Nieto en 2013-2014, las trasnacionales convertirán esos yacimientos sin explotar en “activos financieros” para la especulación en los mercados de bonos, de derivados, opciones, etc., mediante invento de diferentes “productos financieros” o en el mercado de las criptomonedas que Donald Trump ha inflado metiéndole dinero directamente del tesoro norteamericano.
La única forma en que Venezuela podría desarrollar su industria petrolera y usarla como palanca para su desarrollo general sería con el apoyo del BRICS (Brasil, Rusia, China, Sud África), que podría cooperar en la reconstrucción y rescate de esa industria y en proyectos de infraestructura, trasporte, puertos, industria pesada, etc., como lo hacen actualmente en países de África o en Perú y Bolivia, etc. Por esa razón, desde julio de 2024, Nicolás Maduro solicitó el ingreso de Venezuela al BRICS, a lo que el presidente Ignacio Lula Da Silva de Brasil se opuso. Dentro del BRICS, China es ya el mayor comprador de petróleo de Venezuela, y mantiene una relación de sociedad comercial con Argentina, Brasil, México y Perú. Esos avances de China y el BRICS son el verdadero blanco de los ataques de Trump contra América latina y su, supuesta, guerra contra el narcotráfico (Continuará).
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https://elpais.com/internacional/2026-01-04/la-caida-de-maduro-pone-a-prueba-la-relacion-de-china-con-venezuela.html
https://apnews.com/article/venezuela-petroleo-precios-49ba627de201fb13f4de551156c656be












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