La democracia también se puede perder

Eleazar Fuentes Gutiérrez

Cuando pensamos en perder la democracia, imaginamos golpes de Estado, dictaduras o elecciones canceladas. Pero hoy existe otra amenaza mucho más silenciosa.

El algoritmo.

Hoy gran parte de lo que vemos, leemos y hasta discutimos en política pasa por redes sociales. Y aunque parezca que nosotros elegimos el contenido, la realidad es que un algoritmo ya decidió qué mostrarnos primero.

El problema es que los algoritmos no premian la verdad, premian la atención. Entre más enojo, miedo o polémica genere una publicación, más alcance suele tener. Poco a poco dejamos de escuchar ideas diferentes y comenzamos a vivir dentro de una burbuja donde creemos que todos piensan igual.

Eso también afecta a la democracia.

Los políticos ya no solo compiten por presentar mejores propuestas; ahora compiten por captar nuestra atención. Muchas veces un video viral pesa más que un debate serio.

La democracia no solo depende de salir a votar. También depende de que los ciudadanos reciban información diversa, cuestionen lo que ven y formen su propio criterio.

Porque la democracia también se puede perder… cuando dejamos que un algoritmo piense por nosotros.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *