Columna de: Mario Alberto Gálvez
Las personas que se informan adecuadamente han quedado pasmadas ante lo que está ocurriendo en el mundo, pero sobre todo en el continente americano porque electorados que fueron beneficiados ampliamente por gobiernos social-demócratas volvieron a votar por fascistas que los lastimaron profundamente años antes.
Saúl Menem, lo vendió todo en Argentina, desmanteló al país y de pronto ya no tuvo nada para vender y Argentina cayó en una crisis que se detuvo cuando Ernesto Kirchner llegó a la presidencia. No era de ideología izquierdista, pero lo que se necesitaba hacer para salvar a Argentina se parecía mucho al socialismo. Después de él gobernó la viuda de Kirchner, Cristina Fernández y el peronismo que practicó durante su gobierno se fue deslavando y entró en crisis con el gobierno de Alberto Fernández.
Antes de Alberto Fernández llegó el derechista Mauricio Macri que hundió a Argentina en una de las peores crisis económicas y sociales de la historia del país pampero. Alberto Fernández no pudo enderezar la nave porque quiso servir al pueblo y beneficiar a los oligarcas.
Apareció en escena un tipo ridículo llamado Javier Milei y todo mundo negó con la cabeza diciendo que era imposible que ese bufón pudiera ser presidente de Argentina, y sin embargo, por la desesperación de la gente, el miedo que les inyectaron y por la travesura de los jóvenes argentinos, Milei es el presidente de Argentina.
Algo similar ocurrió en Brasil. En el país carioca la izquierda estaba prohibida, desde su fundación fue gobernado por derechistas, la pobreza extrema, la violencia desatada en las favelas y la incapacidad del gobierno para controlarlas, inclinó a la gente a votar por algo diferente e hicieron presidente a Inácio Lula da Silva, quien realizó un estupendo gobierno.
Después de Lula, ocupó la presidencia Dilma Rousseff y contra ella la derecha desató una guerra legal, el tribunal superior brasileiro se confabuló con los fascistas y metieron a la cárcel a Lula y destituyeron a Dilma.
Los fascistas echaron a andar una intensa campaña para inspirar miedo en los electores y el pueblo eligió a un fascista llamado Jair Bolsonaro, que deshizo la obra de Lula y de Dilma, y cuando pretendió reelegirse, Lula ya estaba libre y tenía una ventaja sobre Bolsonaro de veinte puntos, todos pensaban que era impensable que Bolsonaro pudiera alcanzar a Lula. Pero los fascistas desataron otra campaña de miedo diciendo que ocurriría una guerra civil si ganaba Lula, la gente resistió, aunque la ventaja con la que ganó Lula fue muy estrecha: 50. 9% contra 49, 01% lo que dio margen a Bolsonaro para intentar un golpe de Estado.
Algo parecido ha ocurrido en Bolivia, en Honduras, en Ecuador, y la gente se pregunta ¿por qué las personas que fueron beneficiadas por gobiernos de izquierda votan otra vez por los fascistas que tanto los lastimaron?
En México ocurrió algo parecido en los años 1930’s cuando gobernaba al país el general Lázaro Cárdenas del Río.
México estaba todavía muy lastimado por la guerra civil que los oligarcas desataron entre cristeros y el ejército mexicano.
La querella contra los religiosos la inició Álvaro Obregón al cerrar algunas iglesias para castigar a los jerarcas religiosos pues eran muy metiches y pretendían gobernar al país desde los púlpitos.
Se dice que Plutarco Elías Calles aprovechó el encono de la jerarquía católica contra Álvaro Obregón para asesinarlo y poder instaurar en México el maximato. El hecho es que Obregón fue asesinado por un civil fanático de la fe católica, José de León Toral, en complicidad con una monja llamada Concepción Acevedo de la Llata, conocida como la Madre Conchita.
Plutarco logró implementar su mando desde las sombras (y algunas veces de manera muy descarada) hasta que llegó a la presidencia de la república Lázaro Cárdenas del Río, quien una madrugada lo expulsó del país.

Lázaro Cárdenas era un presidente muy fuerte porque tenía el respaldo del pueblo, no solamente porque revivió las promesas revolucionarias y en las huelgas se ponía del lado de los obreros, sino porque enfrentó a las compañías petroleras inglesas y norteamericanas porque abusaban de los obreros y terminó expropiando el petróleo.
Años antes, Plutarco Elías Calles se dio cuenta de que todas las rebeliones armadas postrevolucionarias se debían a las inconformidades de generales que quedaron fuera del gobierno o que pretendían un cargo más alto, por ello creó el Partido Nacional Revolucionario, en donde incluyó a los inconformes diciéndoles que todos tendrían su pedacito de poder y de riqueza.
Lázaro Cárdenas del Río cambió el nombre al partido que fundó Elías Calles llamándolo Partido de la Revolución Mexicana, gente que vino posteriormente hizo los arreglos para que el PRI fuera llamado con el nombre que actualmente tiene y quedara atado al Estado como un apéndice político-electoral con el que la clase dominante dominaría siempre al electorado para que el PRI siempre gobernara.
La derrota de la rebelión cristera y la expropiación petrolera dolieron profundamente a los oligarcas, además del reparto de tierras y la eliminación del latifundismo, los fascistas querían venganza, por lo que en 1939 ordenaron al catedrático Manuel Gómez Morín que creara al partido político llamado Partido de la Acción Nacional (PAN) y enviando mensajes cifrados le hicieron saber a Lázaro Cárdenas que si dejaba en la presidencia a uno como él habría guerra civil.
Esa amenaza la propagaron por todo el país y el pueblo fue víctima del temor de otra confrontación armada.
El candidato de Lázaro Cárdenas era el general Francisco José Múgica Velázquez, pues compartían ideas y lucharon juntos en la revolución, pero como existía el riesgo de la guerra civil con la que amenazaban los fascistas, para desactivar el peligro se inclinó por Manuel Ávila Camacho, que era un personaje de derecha soterrado.
Pero los oligarcas lo querían todo y postularon a uno de los suyos: Juan Andreu Almazán
Hubo violencia en las campañas electorales y en el día de la votación, pero no la guerra civil, y quedó como presidente Manuel Ávila Camacho, que se dedicó a darle gusto en todo a los fascistas.
Inyectar miedo en la población es lo que hacen los fascistas para sostenerse en el poder o para recuperarlo.
Algunas personas se preguntan si en realidad personas como Ciro Gómez Leyva, Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze, Ricardo Salinas, Carlos Loret de Mola, Brozo El Payaso Tenebroso, Denisse Dresser, o los políticos como Alejandro Moreno Cárdenas y Ricardo Anaya, creen que el país está destruido, que está dominado por el narcotráfico, que la violencia está incontrolable y que Claudia Sheinbaum está llevando a México hacia una barranca.
No, no lo creen, ellos viven en México, todos los días caminan sus calles y constatan que todo está en orden, que la violencia y el crimen organizado dominan en lugares muy localizados. Entonces, ¿por qué lo dicen?, ¿por qué repiten en todos los medios de difusión esas acusaciones contra el gobierno de la 4T si saben que están mintiendo? Porque están inyectando miedo en la población y esperan que como ha ocurrido en parte de Sudamérica y el caribe, los electores, por miedo, les regresen el poder en 2030
Retazo sin hueso
Los morenistas de a pie preguntan a la bancada de MORENA y a sus partidos aliados (PT y Verde Ecologista) ¿y el desafuero de Alejandro Moreno Cárdenas, alias Alito Moreno, para cuándo? O ¿ya pactaron con el raterazo de Campeche? Díganlo claro para saber y no votar por ustedes en las elecciones de 2027. Es lo que dice la gente de a pie…












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